Discurso del rabino Sergio Bergman
El Rosedal, 10 de diciembre de 2009
Shalom, shalom. Paz y bendición. Salam aleicum.
En todo idioma y en toda expresión, esta tarde es nuestra manifestación, no de protesta, sino de propuesta para la celebración que la democracia hace posible.
Estamos aquí, no solamente juntos, sino, definitivamente, unidos, para
hacer memoria -que no es volver para atrás-, sino, saber construir para adelante,
sin el ánimo del rencor ni la venganza, sino, por el contrario, bajo la responsabilidad
de no repetir, porque recordamos. Pero sincerarnos en las responsabilidades compartidas, que como sociedad, aun están pendientes: la reconciliación en el amor y en la paz, que hacen, solamente del perdón: la justicia; pero, fundamentalmente, la trascendencia. Donde aquí vinimos a celebrar, en el dia de la patria, en aquel que hemos anunciado, cuando hace 26 años supimos recuperar, con esfuerzo, con el trabajo de todos y cada uno de los argentinos, aquello que nos toco y nos costo sangre, horror y terror, y más de una generación. Para que, en el decir de quien hoy recordamos, venerando su memoria, el Dr. Alfonsin, que con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se sana, y con la democracia se vive en la fraternal paz y en el amor recíproco.
Y por eso, estamos aquí, para no olvidarnos el decir de nuestra invocación, que como dice nuestra Constitución, D-s, fuente de toda razón y justicia, despierta a la Argentina dormida en la anestesia de la anomia, la apatía y la indiferencia. Porque hasta que no te tocan el bolsillo o no tenés una tragedia, estas mirando lo que sucede en el país, como si le pasara a otro, que no sos vos.
Que en este lugar, hemos consagrado, por la iniciativa de aquellos que nos dieron un ejemplo, de quienes empezaron con una reivindicación sectorial y expandieron su conciencia y su ofrenda, para que sea una fiesta, no solamente de ellos, a quienes les agradecemos, que han motorizado y han convocado, en nombre del campo argentino, que es la fuente de nuestra riqueza. Porque si no se produce, no hay lo que repartir, solamente queda lo que se llevan para robar.
Esta tarde no es reivindicación, sino que es compromiso cívico de la colaboración
Donde, cada uno de nosotros deja de preguntarse en el silencio de la habitación de lo privado, donde nos refugiamos, qué es lo que la Argentina te va a dar, y qué te vas a llevar. Porque esta tarde vinimos a comprometernos, a contestar en la conciencia de cada uno de nosotros, qué es lo que vas a ofrendar, qué es lo que vas a poner, con qué vas a contribuir a las responsabilidades cívicas que los argentinos tenemos pendientes
No es posible, queridos hermanos; y por eso le pedimos a D-s, en esta invocación, que nos ilumine, para que no perdamos más todo nuestro tiempo hablando de ellos, que además, los elegimos, sino, que podamos sincerarnos entre nosotros y hablar de lo que nosotros tenemos que hacer, ya no para resistir, sino porque hay un nuevo Mayo argentino, que se asoma de la Argentina eclipsada que somos, y que es capaz de volver a traer luz, esperanza, amor, justicia y paz a toda la dimensión federal de nuestro país, que sigue siendo unitario y feudal.
Estamos convencidos de que, cuando leemos la Constitución de la Nación del porvenir, aprendimos y entendemos que nos costó mucho recuperar la democracia, necesaria, pero no suficiente, porque el proyecto de Nación es democracia para elegir y república para gobernar. No nos equivoquemos, nos falta recuperar y tener la república que hemos abandonado y perdido
Y permítanme decirles, en una profunda reflexión, en la libertad de conciencia que tenemos, pero también en la necesidad de sincerar nuestra hipocresía cívica:
Es tiempo de asumir que nosotros leemos la Constitución como un menú a la carta de derechos, para reclamar, tarde y mal, cuando te vienen a buscar; y no el contrato moral y espiritual de asumir las obligaciones cívicas, por las que ha pasado lo que nos pasó.
Porque abandonamos, abandonamos sin ser culpables, pero si responsables, abandonamos lo público, confundiéndolo con lo gubernamental. No podemos equivocarnos, confundiendo el Estado, en el estado en el que hoy se encuentra, con lo que el Estado es como herramienta para la administración del bien común, y no solamente de tu interés y tu bienestar.
Tenemos que volver a dignificar la política. Tenemos que volver a construir sano poder, para servir y no para servirse de él. Tenemos que volver a construir el puente de la representación.
Y esta tarde, están aquí con nosotros, aquellos por los que pedimos la bendición de D-s. Hombres y mujeres que se han comprometido y se han consagrado a no profanar el juramento por D-s y por la patria; y servir al pueblo y no servirse de él.
Son nuestros representantes. Pero saben lo que necesitan nuestros representantes? De la permanencia y de la constancia, la disciplina, la ofrenda y la entrega de los representados. Que no vayamos a huir a lo privado, a mirar lo que ellos van a hacer solos, del otro lado, sino tomarlos de la mano, como hoy, e ir juntos en cogestión, entre ciudadanos y representantes, a lograr la recuperación de las leyes, que este nuevo Congreso debe proveer, para recuperar la república, en un tiempo que es urgente. Donde, como ciudadanía, como sector productivo, como empresarios, industriales, sindicalistas y en el mosaico multicolor de las contribuciones nobles de la Nación,
somos hoy, una sociedad de hecho y de derecho; y los que estamos aquí, asumimos ser socios como hermanos.
Porque aquí, a nadie lo trajeron, a nadie le pagaron, a nadie lo movieron, sino que vinimos, no a contar cuantos somos, sino a darnos cuenta que estamos, que somos lo que hacemos y que vamos a reparar lo que omitimos.
Y en este tiempo, decirles a nuestros representantes que no los vamos a abandonar.
Que los que vivimos en la ciudad, estamos dispuestos a cogestionar con nuestras autoridades; que los que están en el campo van a involucrarse, para que los representantes de las provincias no sean cómplices por omisión, en el silencio del vasallaje de arrodillarse en Buenos Aires, a recuperar la riqueza que producen todos los días, de sol a sol
Que estamos dispuestos a trabajar junto a ellos, todos los días, y no cada dos años.
No se puede botar el voto; y después, ver lo que ellos van a hacer, para premiarlos o castigarlos.
Tenemos obligaciones cívicas de estar junto a ellos, y también, con el que vos no votaste. Porque la democracia nos enseña que el que elegimos es de todos, y lo tenemos que acompañar, porque si les va bien a ellos, nos va bien a todos.
Y aprendimos que no podemos defraudar nuestro compromiso en las instituciones
de la república. Y nuestra agenda es tan importante para con ellos, que se denominan oposición, como la que lamentamos, ya que nunca nos escucharon en el oficialismo,
en un autismo conspirador. Por eso, a aquellos que son oposición, les decimos:
que con la misma vehemencia y con este mismo clamor, vamos a trabajar junto a Uds.
Pero, para hacer aquello que hemos comprometido, en el voto popular el 28 de Junio, y que hoy se viene a asumir y a estrenar. Porque, no nos equivoquemos, esta trampa de seis meses, donde nos llevaron puestos a todos, a todos a votar, por compulsión de obediencia debida, leyes fundamentales de la política de estado, es un error el tener la legalidad de la nominación, pero la ilegitimidad de haber traicionado el mandato soberano y popular.
Y de haberse llevado puesto todo, cuando la política de estado, solamente puede lograrse con política y estado, de los consensos, los diálogos, de los debates, porque no tenemos que pensar igual, pero nunca nos tenemos que embanderar en el odio, en la confrontación, en la división, en transformar a otro hermano argentino, en un enemigo.
Volvamos a ser familia. Y volvamos a asumir que a esta agenda de nuestros representantes les pedimos, entre otras cosas, que nos devuelvan una justicia independiente, modificando el consejo de la magistratura. No puede ser la policía política de nuestros jueces, que temen juzgar lo correcto, por la extorsión y la presión.
Necesitamos la pacificación de pedirle a nuestro Congreso que derogue las facultades delegadas, y que no haya más superpoderes. Necesitamos tres poderes independientes.
Y les pedimos a nuestros representantes que reglamenten la pendiente coparticipación federal, reformada en el ‘94 y usufructuada por una caja feudal, en el vasallaje que no tenemos que asumir más.
Y es por ello, que al ser tan elemental los consensos, les decimos: tienen todo el derecho de pensar y discutir, de votar adentro y afuera quien será el candidato en el 2011, pero la patria, lo que demanda, no es una nueva elección, sino la rectificación de las leyes fundantes, que nos devuelvan república a todos los argentinos.
Y quienes somos ciudadanos, venimos y decimos con el pensamiento libre, crítico e independiente, que también venimos a denunciar, que no es cierto que el único espacio que nos dejan en la Argentina sea el de la oposición o el del esclavo.
Ni oposición, ni esclavos. Y tenemos la libertad de poder hablar, y de poder manifestarnos, poder expresarnos.
Que a todos nuestros representantes, sean oficialistas o de la oposición, respetarles el mandato y el encuadre legal y formal., no para que gobiernen como quieren, sino, únicamente, que gobiernen como deben. Porque nunca una minoría electoral les va a dar la habilitación para estar por encima de la ley.
Es en nombre de D-s y de la Patria, que esta tarde nos pusimos de pie.
Y en un mes tan especial, como es este, el de Diciembre, la tradición judía celebra Januca. Mañana, viernes por la noche, encendemos la primera de ocho velas, por la gesta de los macabeos, que recuperaron el Templo de Jerusalén y lo purificaron de la profanación seléuciga.
Nosotros, como argentinos, tenemos que volver a purificar y a consagrar el templo de la república.
No quejándonos más de la oscuridad, sino encendiendo, como esta tarde, nuestra luz.
Es tiempo de la natividad; y nos preguntamos todos, como hermanos que somos:
Por qué si hace 2009 años pudo nacer el niño, que encarnado en el espíritu santo,
era hijo de D-s -que para nuestro pueblo fue rabino y maestro-, y como dice el Evangelio, enseñó que no vino a abolir la ley, sino a llenarla de espíritu. Pero, para la cristiandad, no solamente fue hijo del padre y espíritu santo, sino cordero de D-s, que sacrificado para redimir los pecados de la humanidad, resucitado, se presentó para anticipar que retornaría, tan sólo cuando todos, como hermanos, volvamos a ser familia. Y en la obra de nuestras manos, anticipar en la tierra, el reino de D-s.
Que vuelva a nacer ese niño, en cada uno de nosotros.
Que se haga la luz, una nueva redención, que no esperemos que el Mesías solamente venga o vuelva, sino que hagamos lo mesiánico, tomados de la mano, como esa familia
argentina, que con emoción, hoy proclama.: Que estamos camino al Bicentenario. Ya no en el 2010, que prácticamente lo tenemos perdido, porque somos prontos
a festejar, en un espectáculo trivial, aquello que no reflexionamos y no trabajamos.
Es mejor tener coraje para refundar la república, que terminar de refundirla en la evasión cívica, la indiferencia o poca participación.
Y refundar la republica no es otra cosa que lo que sucede esta tarde.
Sin mirar para el costado cuántos somos. Asumir que vos estas tomado en cuenta y que te diste cuenta que no solamente votando, sino participando, hacemos la Nación, que es democracia y república.
Y por eso, también, decimos que ya estamos peregrinando a ese bicentenario que puede ser de todos nosotros, porque no tiene dueño.
El 2016, todos juntos en Tucumán, para que se vuelvan a escuchar las rotas cadenas
de las provincias unidas del sur, y que no solamente con la emoción, con la que siempre lo hacemos, cantemos el Himno de la Nación, que juramos con gloria morir,
sino que mucho antes por la educación, por el trabajo, por el orden y por la ley.
Porque hoy es el dia de los derechos humanos que reivindicamos en la Nación. Derechos que no son ni de izquierda, ni de derecha, sino del justo medio de la ley, que consagramos en cumplir como la Constitución de la Nación. Derechos humanos que nos son otros, en la firme ley del texto, que es nuestro contrato moral y social, que pan, trabajo, salud y educación.
Y por eso, estamos aquí, para llegar al 2016, a proclamar una nueva independencia, esta vez, ya no de los españoles, sino, de nosotros mismos.
Para cambiar a la Argentina, debemos cambiar a los argentinos. Y no hay argentino más difícil de cambiar, que vos.
Nos hemos iniciado hacia ese camino, donde, finalmente, no sólo la gloria será al partir,
sino que, coronados con gloria, nos consagramos a vivir.
Que la paz del cielo sea nuestra, aca en la tierra, y en esta Argentina, nuestra tierra prometida, amén. |